El inmenso gris cierra el fin.
Sus goznes cortan el cìrculo y el creyente cae.
No existen làgrimas
Ni letanias
Ni temblores
Ni vientos embusteros.
Un nuevo umbral se pertrecha en el infinito.
Y las pupilas invisibles como la conciencia bajo cùmulos de alquitran, abren el goce de placeres mundanos sobre felonìas y cielos de frenesìs y batallas que entrelazan las formas y entonces gime el deseo que desfallece triunfante.
Las tibiesas acuosas ya se acuestan en el carmesì de la penumbra y se congenìa un haz minùsculo que enlaza tragedias y miedos, odios y un abrazo de regocijo que solo entiende la convicciòn de saber cuando se cae el sol.
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Autor: Raúl Silverio Carbajal
Sud América / Perú
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