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Pasado el mediodía del primer día laborable y penúltimo del séptimo mes. Durante el trajín cotidiano en un bus que pronto iría rumbo al sur. En el asiento delante del mío, se acomodaba para el largo viaje, una mujer de unos aproximados trescientas veinticuatro lunas. Consigo llevaba a un crío de no más de trentaiseis meses.
Ella, la mujer a la que me refiero, vestía con prendas casuales de esas que no llaman la atención como es un pantalón holgado color plomo y una polera gris.
Su cuerpo delgado y adornado por cada una de sus fases de sonrisas, mostraba a una mujer capturada en convicción cuyo sinónimo es el de una princesa sin reino y conservadora de esos aires de un alfil adulto.
Bien podría detallar cada tramo de sus hábiles movimientos o cada pausa de su respirar calmado o sus alegorías que deja entrever sus espacios de conciencia a mi sentido natural mientras la veo dormir.
En fin, en esta ocasión, solo diré… que esa mujer… es… - Simple y hermosa.
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Autor: Raúl Silverio Carbajal
América de Sur / Perúa
* La pintura corresponde a Martha Detry (Argentina)
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